La siguiente oportunidad

23 Ene

¿Cómo nos escoge la vida o la muerte en medio de un desastre?

¿Por qué yo sobrevivo y el que estaba a mi lado pierde su calor sumido en el desespero de verse destrozado en instantes?

¿Qué quiere decir el hecho de que yo pueda hoy contar cómo conservé mi vida después de una tragedia que se las arrebató a miles?

¿Qué fuerza me ubicó en el lugar exacto en el que me encontraba cuando sucedió todo?

¿Dónde están ahora aquellos que tenía a mi lado antes de que el mundo se estremeciera?

¿Por qué yo sí y ellos no?

Ahora respiro pero no de la misma manera. Algo en mí ha cambiado para siempre. Al abrir los ojos después de pensar que jamás volvería a hacerlo no me encontré con el mismo mundo, solo con uno más destrozado, más lleno de dolor, de muerte y desolación.

¡Qué hermosa es una segunda oportunidad.! Cuando la vida parece destruida, cuando no hay ya esperanza, cuando nada parece arreglarse, cuando se desea la muerte pues no hay solución, una segunda oportunidad espera.

La historia de un hombre que arruinó su vida, Jesús nos la contó en una parábola, diciendo que había un hombre que tenía dos hijos, el menor vino un día a su padre y le dijo: padre dame lo que a mí me corresponde en la herencia, yo me voy de aquí.
Dice que el padre le repartió los bienes, le dio el dinero que le correspondía. No muchos días después juntándolo todo, el hijo menor, se fue a una provincia apartada, y allí desperdició todos sus bienes viviendo perdidamente. No había cosa que el no había hecho.
Cuando todo lo había malgastado, no le quedaba ni un centavo, sus amigos lo habían abandonado, su vida estaba destruida. El alcohol, las mujeres y las fiestas lo habían arruinado; allí estaba solo abandonado, condenado, maldecido, y encima su vida de pecados le pesaba como una piedra colgada al cuello. El se arrimó a un hombre que tenía una pequeña hacienda de cerdos y le pidió por favor que lo dejase trabajar. Tal llegó a ser su miseria que deseó saciar su apetito con las algarrobas que comían los cerdos.
Entonces mirando su vida arruinada, dijo: “Cuántos obreros en la casa de mi padre tienen mucho pan y yo aquí estoy muriéndome de hambre”. Se le ocurrió una idea, quizás podría haber una segunda oportunidad para su vida; quizás el pasado podría ser revertido. Ese joven volvió en sí y dijo: “me voy a levantar, voy a ir a mi padre y le voy a decir; Padre he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo hazme como uno de tus obreros que trabajan en tu casa”. Se levantó y comenzó el largo regreso a la casa del padre; él no sabía como lo iba a recibir. Pensaba: “¿tendré otra oportunidad, me rechazará, me dará lo que merezco por mi culpa; me echará…?”
Cuando se fue acercando el padre lo vio de lejos y fue corriendo hacia él, así como estaba sucio en sus harapos, el padre lo tomó del cuello, lo abrazó y lo besó. El hijo dijo: “Padre, Padre he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo”. El padre llamó a sus siervos y les ordenó sacar el mejor vestido, ponerle un anillo y calzarle los pies; tomar el becerro gordo, matarlo, comerlo y hacer fiesta.
Regocijo llenó la casa. “Este mi hijo, estaba muerto y ha revivido, se había perdido y es hallado”, fueron las palabras del padre.
Jesús, el Dios de la segunda oportunidad tiene un lugar en Su casa para usted El desea cambiar sus harapos por vestiduras nuevas, cobijarlo en el abrazo de la reconciliación, y que se regocije en esa tremenda oportunidad concedida por los Cielos.
El Dios de la segunda oportunidad quiere que de ahora en más su vida sea nueva, diferente.
La segunda oportunidad no conoce de edad, nivel social o raza, conoce de misericordia.
Muchas personas caminan hoy por las calles con sus vidas hechas trizas, anhelando una nueva oportunidad. Quizá usted es una de esas personas.

En el infierno todos estan pidiendo !! UNA OPORTUNIDAD  !!

No malentiendas tu libre albedrio

Dios es el dueño de la vida, de tu tiempo.

Piensa cuantas veces has tenido la oportunidad; cuantas veces DIOS te ha guardado la vida; para muchas, muchisimas, millares en HAITI por ej. tienen una nueva oportunidad.

Es por su misericordia y su bondad.

Sepa… hay muchos lugares en la casa de nuestro Padre.

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